בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ עַל נְטִילַת יָדָיִם.
Bendito eres Tú, Eterno, Dios nuestro, Rey del universo, que nos has santificado con Sus mandamientos y nos ha ordenado acerca del lavado de manos.