ÉxodoParashá #15

בֹּא

Parashat Bo

Éxodo 10:1-13:16

Caen las últimas plagas y a medianoche un pueblo esclavizado sale de Egipto a la libertad.

Parashat Bo

Resumen

Bo lleva la historia de las plagas a su clímax y saca por fin a Israel de Egipto. Caen las tres últimas plagas, Par'ó (Faraón) se quiebra, y en una sola noche el pueblo deja atrás la esclavitud. Entretejidas en el drama están las primeras mitzvot de Israel como nación: santificar la luna nueva, la ofrenda de Pésaj (Pascua) y el mandato de recordar esta noche para siempre.

Langostas y oscuridad

Bo se abre con la octava plaga cuando Moshé (Moisés) advierte a Par'ó de un enjambre de langostas tan vasto que devorará lo que el granizo haya dejado. Los propios siervos de Par'ó le suplican que ceda, pero él ofrece solo una liberación parcial y luego se niega, así que las langostas descienden y arrasan la tierra. Viene después una novena plaga, una oscuridad tan densa que puede palparse, cubriendo Egipto por tres días mientras el pueblo de Israel tiene luz en sus hogares. Endurecido todavía, Par'ó advierte a Moshé que no vuelva a ver su rostro.

La advertencia final

Antes de que caiga el último golpe, Moshé pronuncia la más solemne advertencia de Dios: a medianoche morirá todo primogénito de Egipto, desde el heredero de Par'ó hasta el hijo del más humilde siervo, e incluso los primogénitos de los animales. Un gran clamor se alzará por toda la tierra como nunca se ha oído, pero entre Israel ni un perro ladrará. Moshé deja a Par'ó ardiendo de ira, sabiendo que el rey aún no escuchará. Todo queda dispuesto para la noche que lo cambiará todo.

Un nuevo comienzo

Ahora, al borde mismo de la libertad, Dios da a Israel su primer mandamiento como nación: señalar la luna nueva y hacer de este mes la cabeza del año. Desde este momento el pueblo ha de ser dueño de su propio calendario sagrado, ya no esclavos cuyo tiempo pertenece a otros. Es una manera sorprendente de comenzar una redención, no con un arma sino con el don del tiempo santo. La libertad, insinúa la Torá, empieza por tomar las riendas de cómo vivimos nuestros días.

La ofrenda de Pésaj

Dios ordena entonces los detalles del primer Pésaj. Cada hogar ha de tomar un cordero, y en la noche señalada poner su sangre en los postes y el dintel de la puerta como señal. Dentro, la familia come el cordero asado junto con matzá (pan sin levadura) y hierbas amargas, vestidos y listos para viajar de prisa. Esa noche Dios pasará por Egipto en juicio pero saltará por encima de los hogares marcados de Israel, y al pueblo se le dice que guarde este servicio en cada generación como memorial de su liberación.

La noche de la redención

Al filo de la medianoche Dios abate a todo primogénito de Egipto, y se alza un gran clamor, pues no hay casa sin alguien muerto. Par'ó se levanta en la noche y por fin deja partir a Israel, rogándoles que se vayan e incluso que lo bendigan. El pueblo sale con tanta prisa que su masa no tiene tiempo de leudar, así que la llevan como matzá, mientras los egipcios les insisten con oro, plata y vestidos. Tras cuatrocientos treinta años, una vasta multitud de seiscientos mil hombres, junto con sus familias y una mezcla de pueblos, marcha fuera de Egipto como pueblo libre.

Señales para las generaciones

La parashá se cierra con leyes destinadas a llevar esta noche a través de los siglos. Dios ordena que todo primogénito de Israel le sea apartado, redimido en memoria de los primogénitos salvados en Egipto. A los padres se les dice que relaten todo esto a sus hijos, para que la historia se cuente de nuevo en cada generación como si cada persona hubiera salido de Egipto. Y el pueblo ha de atar estas verdades como señal sobre la mano y entre los ojos, el origen de los tefilín, manteniendo el Éxodo cerca en palabra y en obra.

Temas clave

  • La redención empieza con un acto de fe: sangre puesta sobre el poste de la puerta.
  • La primera mitzvá de Israel es santificar el tiempo y regir su calendario.
  • El Éxodo no solo se recuerda sino que se revive en cada mesa de Pésaj.
  • Contar la historia a nuestros hijos mantiene viva la memoria por generaciones.
  • La libertad puede llegar de golpe, y un pueblo debe estar listo para levantarse e ir.

Haftará

La haftará, Jeremías 46:13-28, anuncia la caída de Egipto a manos de un conquistador venidero, haciendo eco del derrumbe del poderío egipcio en nuestra parashá. Pero el profeta también consuela a Israel, prometiendo que, aunque las naciones serán juzgadas, Dios nunca acabará con Su propio pueblo.

Libro

Éxodo (שמות)

Capítulos

Éxodo 10:1-13:16

שמות י׳:א׳ - י״ג:ט״ז

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